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En los últimos años se ha generado un resurgir de la violencia y una pérdida de moralidad en las personas debido a la frustración, pérdida de las ilusiones y la búsqueda de valores en un mundo apagado, absurdo, materialista y en decadencia. En la sociedad actual existe la tendencia de "el más fuerte supera al débil", dada la era de corrupción por la cual está pasando el mundo.

El objetivo supremo del  Taekwon-Do es eliminar la lucha desalentando la opresión del más fuerte hacia el más débil, con una fuerza que debe ser basada en la humildad, la justicia, la sabiduría, la moralidad y la fe, permitiendo así edificar un mundo mejor y más pacífico.

La filosofía del Taekwon-Do tiene como base ética la moral y las normas espirituales, gracias a los cuales los hombres pueden vivir juntos y en armonía.

Cada Tul (forma) expresa los sentimientos y acciones de hombres valerosos, así que los estudiantes del Taekwon-Do deben reflejar las verdaderas intenciones de los que dieron su nombre a cada uno de los tules. Por lo tanto, el Taekwon-Do no puede ser utilizado con fines egoístas o agresivos y violentos, sea individualmente o en grupo. Tampoco puede ser utilizado con fines comerciales o políticos.


Principios Filosóficos del Taekwon-Do
 
  1. Tener la voluntad de progresar, aunque sea difícil avanzar, y hacer lo que vale la pena, cualquiera sean las dificultades.
  2. Ser gentil con el débil y duro con el fuerte.
  3. Contentarse con su posición económica pero nunca creer que ha llegado al límite del desarrollo de su destreza.
  4. Siempre acabar lo que se ha empezado. 
  5. Ser un profesor que está a disposición de todos sin tener en cuenta religión, raza o ideología de sus alumnos.
  6. Nunca ceder a la represión o a las amenazas cuando se está en persecución de una noble causa.
  7. Enseñar la actitud y la habilidad con actos, no con palabras.
  8. Siempre ser uno mismo en cualquier circunstancia, aunque estas cambien.
  9. Ser el profesor eterno quien enseña con su cuerpo cuando es joven, con sus palabras cuando es viejo y con sus preceptos morales aún después de su muerte.